Si, vamos, reconozcámoslo, hoy es un día en el que todos desearíamos ser unos niños, bueno, algunos más que ser, parecer unos niños, y por un día, sólo por un día, o quizás dos, ser los destinatarios de esos regalos y atenciones que muchos de los niños de este país reciben esta noche y mañana.
Y digo muchos de los niños, porque por desgracia, parece que cada vez son menos los niños que, por culpa de la crisis, pueden ver hechos realidad sus deseos de juguetes y demás cosas. Y es que, por desgracia, se han juntado, en estas fiestas, dos cosas que son incompatibles, por un lado la crisis galopante que nos golpea, no voy a entrar aquí a discutir de quien es la culpa de la crisis, y por otro lado el deseo incontenible e incontenido por parte de los niños a la hora de pedir. Y claro, así es imposible.
Y es que, reconozcámoslo, los hemos maleducado a la hora de pedir, y ya no piden, exigen, y claro, a veces, de unas maneras que te dan ganas más que de regalar nada, de dar un par de buenas bofetadas, no a los niños, que en este caso tienen poca culpa, si a los padres, que han hecho crecer a los niños en un ambiente de total disponibilidad y falta de límites a sus deseos, y claro, así les va. A golpe de llanto y frustración de “deseos” no cumplidos, porque en realidad, no saben, porque no se les ha enseñado, que no todos los deseos se cumplen en realidad, y que a veces, y últimamente, cada vez más, la vida te da un no por respuesta, sobre todo cuando tus deseos son más que irrealizables, imposibles. Pero el problema, tal y como yo lo veo, es que muchas veces esos niños que piden y piden, no han sido nunca puestos ante un “no” por parte de sus padres, y claro, estos se ven, ahora, ante la tesitura de decir que no por cuestiones de pura supervivencia económica, ya que no se puede hacer frente a las peticiones de ese niño, pero claro, antes de hacer frente a eso, hay padres que son capaces volver a endeudarse con tal de no decir que no a ese pequeño monstruo que están creando, y que poco a poco les comerá.
Se que suena pesimista o quizás derrotista, pero debemos darnos cuenta de que hay que decir que “no” a los niños de vez en cuando, a mi me lo dijeron muchas veces, y puedo asegurar que no me han traumatizado por ello. Y que conste que yo a veces, como padre, me siento en la difícil situación de tener que decir que “no” a los niños, y se que cuesta y a veces duele, pero lo intento, y si, a veces no lo consigo.
De todas maneras, se acerca una noche de magia, en la que todos deseamos, al menos alguna vez, ser o parecer niños, ser nosotros los que recibimos ese regalo y no tener que preocuparnos, al menos durante un día por el dinero que cuestan esos regalos.
Por cierto, a modo de carta a los Reyes Magos, a ver, se han agotado aquí en Murcia al menos, dos libros de Brandon Sanderson que quiero, a ver si os portáis y los hacéis llegar de alguna manera, que me habéis dejado sin ellos, leche.
Un saludo a todos y espero que vuestros deseos se cumplan siempre que el cumplimiento de estos no fastidie la vida de nadie.
Un saludo.


