Que bonita es…

Pero que bonita es la primavera, o eso dicen, porque a todos esos los quisiera yo ver en mi situación, leche, que estoy más apegado a mi paquete de pañuelos en esta época que un niño a su pelota nueva. Y es que hay algunos que no saben lo que es temer a la primavera.

Claro, donde ellos ven flores bonitas y de colores, otros sólo vemos enemigos de nuestra salud, plantitas que hay que hacer desaparecer de la faz de la tierra a base de lanzallamas o morteros de Napal. Ya se que parezco un poco exagerado… jajajaja, pero a vosotros os querria yo ver con la nariz en modo troll, todo el día con el moquillo colgando por culpa de esos engendros del demonio, que si, que son bonitas y todo lo que vosotros queráis, pero a mi me hacen pasar un mal rato 😛

Y bueno, también tienen su lado bueno, por ejemplo, en esta época no me encargo de cuidar las plantas de la terraza. Y para un urbanita como yo, pues el hecho de que nadie me plantee una excursión al campo durante una temporada es un descanso. Incluso que sufras un poco de fatiga por culpa de no poder respirar tiene su punto positivo si eres un poco gandul… siempre puedes decir que estás fatigado y no puedes hacer demasiado. 😛

Y claro, para evitar parte de esos síntomas tan molestos… la medicación, y claro, luego se te ocurre la locura de leer los prospectos (es que los ratos en el tigre dan para mucho, ya lo se) y claro me entero que voy tan dopado que vamos, hasta mis nietos van a dar positivo en un control antidoping… leche. Y claro, que si no conduzcas, que si no bebas alcohol, que si pueden producir dolores de cabeza… claro, luego solo falta que te digan que no folles, pero lo cierto es que con el sueño y dolor de cabeza que a veces dan, eso no hace falta que lo digan.

Pues eso, que que bonita es la primavera… que la sangre altera y todo eso.

Ale, y feliz invierno del año que viene, 😛

No pueden callarlo

Escribo estas líneas a modo de homenaje sentido a uno de los personajes de Twitter que realmente más admiro, por la labor en la que se encuentra inmerso y por el como la lleva a cabo. Y hablo de Marcelino Madrigal @amordazado (ya que por causa, que no hablaré de culpa en este caso) su otro alias en Twitter fue eliminado.

Para los que no le conozcáis, lo primero sería enmendar vuestro error y seguirlo de manera inmediata. Y segundo, mi opinión sobre este hombre, y es que es un hombre comprometido con su lucha, empeñado en que la misma salga adelante, y hacernos participes a todos de esa lucha, porque no es sólo su lucha, es la lucha de todos contra una lacra de esta nuestra sociedad, y es una lucha en la que  no vale mirar para otro lado, hay que ponerse claramente de una parte, la de los que luchamos contra la pedofilia en internet y luchar para su erradicación en este nuestro “cibermundo”, sinceramente no se si llamarlo así, pero no se me ocurre otro nombre (lo siento).

Desde aquí, no puedo mostrar mi apoyo total a su causa y lucha, que intento siempre que puedo hacer mía. No decaigas y que sepas que cuentas con mi apoyo más explícito e implícito.

Además, que sepáis que también es un gran recomendador de música y fotos estupendas que alegran el día, pero en este caso va de añadidura, aunque espero que algún día esa sea su única función en el “patio”, alegrarnos y no removernos las conciencias.

Gracias, Marcelino y todo mi apoyo.

Un saludo a todos.

Volviendo a tropezar

Bueno, de vuelta a la escritura en este mi pequeño espacio. Y escribo esto intentando no herir la susceptibilidad de nadie, ya que esa nunca ha sido mi intención, y además, los que normalmente me leéis por aquí sabéis que soy poco sospechoso de extremista.

Y digo esto porque, detecto últimamente cierta crispación en aumento en este nuestro pequeño trozo de planeta al que llamamos España. Y es que, como dije un día en otro post, parece que nuestros políticos están empeñados en gobernarnos no pensando en nuestro futuro como país, sino en seguir removiendo el pasado, hurgando en heridas para evitar que esas heridas cierren y cicatricen de una vez. Y lo más triste es que, creo, que parecen más interesados en que esto no termine somos nosotros, los que de verdad vamos ganando esta batalla, los que estamos destinados a ser el futuro de este nuestro país.

Se que nuestra democracia todavía es joven, que peca todavía de juventud, pero es que lo que veo últimamente, me apena mucho. Actitudes de conmigo o contra mí, si no piensas como yo eres un fascista, y cosas parecidas que últimamente aparecen cada vez más, me apenan. No entiendo porqué todavía hay gente que piensa que el que opina y piensa diferente es su enemigo, sin pararse a pensar en que quizás el otro no tenga nada de fascista y que pensar diferente no es malo, sólo es eso, pensar diferente. Creo profundamente en el poder del diálogo entre los diferentes, en el enfrentar, de manera pacífica, opiniones para buscar puntos en común, que no igualdad de pensamiento, que eso es antidemocrático para mí. Y es que tengo la amarga sensación de que les estamos haciendo el caldo grueso a los que han perdido esta batalla contra el tiempo y la gente de este país. Porque estos residuos del pasado, viven de eso, del pasado, de que nosotros sigamos y sigamos dándoles vidilla, son gente que se extinguiría en si misma, en su propia endogamia ideológica si no siguiésemos alimentando su victimismo y su pseudopensamiento lógico de que como me atacan, tenemos razón.

Se que es difícil, en ocasiones, no saltar a las provocaciones, pero en realidad, hacerlo es simplemente, a mi juicio, entrar en su juego de victimismos y pasadas rencillas. Creo que, lo mejor sería hacer como que no existen, no dar tanta publicidad y autobombo, creo que eso dinosaurios políticos, lo único que merecen es nuestro mayor desprecio, y ese es el de no hacer aprecio, cuanto menos tiempo perdamos en darles importancia, antes se acabarán. Que si, que ganaron una guerra fraticida, pero esta guerra, la de la historia, la han perdido ya, aunque ellos se nieguen a darse cuenta, pero es que cuanto más hablemos de ellos, más tardaran en darse por extinguidos.

Se que esta opinión no me va a ganar muchos amigos, sino quizás, más bien al contrario, pero esta es mi opinión, y si la tuya no es así, sabes que puedes expresarla aquí, como comentario. Puede que esté equivocado, y aceptaré las críticas y recomendaciones, pero creo profundamente en una verdad: “La violencia es el recurso de los incompetentes” y me da igual el tipo de violencia de la que se trate. Además, es seguro que “La violencia, sólo genera violencia”. Y como estoy seguro de que esos dinosaurios políticos por cuestión de tamaño cerebral no va a cambiar, debemos ser nosotros los que sigamos adelante, al fin y al cabo, ellos están extinguidos y nuestro es el futuro. Así que dejémonos de tropezar en piedras del pasado y miremos al futuro, que como ya he dicho, es nuestro.

Lo que quede por decir, es cosa vuestra.

Memorias (I)

Que fácil resulta perderse en los recuerdos, esas memorias dulces, que parecen acompañarnos como un susurro cuando, como ahora, las cosas parecen, día a día, más y más difíciles. Que sencillo resulta recordar cuando no tenía más trabajo que perderme en los rizos de su pelo, o entretenerme entre las frescas copas de los árboles.

Cuando todo parecía un juego, y el sol salía por entre las montañas, y nos calentaba a todos por igual, sin que nada pudiese marcar una diferencia, salvo cuando, en su movimiento anual, el sol se alejaba un poquito de nosotros, y algo de frío nos llenaba esos días. Y era entonces, cuando más me apetecía perderme en tu cabello, resguardarme ahí, para que el frío no me ganase la partida, esperando los cálidos días de verano, cuando pasear entre las ramas de los árboles, nos refrescaba con sus lentos movimientos, acompasados, tranquilos, como si no importase nada más que el calmo pasar de los días.

Y no como ahora, que la modernidad nos llena de pesadas cargas, ruidos que nos alteran, en el que los rizos de tu pelo parecen desaparecer entre edificios llenos de hormigón y acero, cristal y plástico. Ya no puedo acariciarte mientras sonríes, te has alejado de mí, y no se muy bien porqué. Ya apenas puedo entretenerme en las copas de los árboles, porque tengo que pasar deprisa por entre las aspas de los molinos, tubos de escape y motores.

Pero que sepas, que siempre guardaré en mi memoria esa sonrisa que al salir de tu boca me convirtió en tu aliento, ese respirar, que en los días de frío me dio tu calor, ese compartir contigo la suave caricia de una rama en un día de verano. Y aquí, guardando esas memorias, esos recuerdos, te esperaré.

Porque sí, yo, pequeña, a veces imperceptible, siempre estaré aquí, a tu lado siempre que quieras y me dejes, porque yo soy y siempre seré, sólo eso, esa pequeña brisa que te acompaña, ese susurro del viento en tu oído, ese suspiro y ese beso, ese aire que compartes y compartirás con ese ser querido, al fin y al cabo que soy sino eso, el aire que te rodea y respiras y que por desgracia has olvidado de cuidar.

Pero no importa, yo aquí te esperaré, cuidando mis memorias, esperando que algún día, tu, raza humana, también las recuerdes y podamos vivir de nuevo en paz.

Nota: Este es mi post número 100. Y va dedicado a dos personas en particular: A Ana, la luna de mis días, ese foco de luz que a alumbrado estos últimos tres años y medio de mi vida. Y a Adolfo, que me a animado siempre a escribir, y que ha corregido de manera maravillosa este texto, que parecía un pelín confuso en algunos puntos. De todas maneras, si queda algún error es sólo atribuible a mi. Muchas gracias a los dos.