Me siento extraño

Vaya, pues resulta que me siento extraño.

Hace demasiado tiempo que no escribo, quizás demasiado, o quizás, para algunos, demasiado poco, que nunca se sabe. Y escribo a casi un mes de lo que, dicen algunos, serán unas nuevas elecciones generales en las que nos tocara “elegir” a nuestros “gobernantes” para los próximos cuatro años, y digo que me siento extraño porque, a pesar de todo, resulta que me da igual lo que ocurra el próximo 20 de Noviembre, estos “políticos” que disfrutamos lo han conseguido, el que, os preguntaréis algún despistado, han conseguido que a base de malos modos, mala educación, poca información y descalificaciones mutuas me sienta completamente desilusionado con lo que pueda pasar.

Y es que, me siento como si tuviese que elegir con que me matan, si con inyección letal o con gas venenoso, a ver, como si importar lo más mínimo, si al final, termino muerto, pues eso, que si puedo elegir, me quedo quietecito, y que me quede como estoy, porque la verdad, no se que pensar. Entre lo poco que me dice cualquiera de los dos personajes entre los que tengo que “elegir” y las pocas o ninguna posibilidades de cambio que se pueden atisbar en el futuro, pues no se, quizás vaya y hasta me abstenga, quien sabe. Y que triste es para mi eso de pensar en la abstención como opción para unas elecciones generales. Pero bueno, es lo que hay, y claro, aquí en este “país” nuestro, pues irán los unos y los otros a votarse a los de su color, sin ningún tipo de miramientos, como borreguitos la mayoría, sin pensar en lo que les dicen de uno y otro lado, porque eso es lo que se lleva en este “país”, aquí, o eres de un partido o eres de otro, y eso lleva a despreciar y a obviar lo que los del otro partido puedan o no decir, pueda o no ser válido para un “proyecto conjunto”, porque aquí no se llevan las políticas de unión, sino a ver si al otro le va mal, porque así me irá bien a mí, y claro, así nos va. Porque, la inmensa mayoría no piensa en lo que vota, simplemente, lo hace, porque siempre lo ha hecho así, sin más, sin pararse a pensar lo que dice el partido al que vota, y mucho menos, lo que dice el partido contrario. No tenemos una visión crítica, en nuestra mayoría de la población, de lo que hacen, dicen, dejan de hacer o dejan de decir nuestros políticos y así, y mientras esa situación no cambie, seguiremos a la cola.

De todas maneras, siempre hay esperanza, al menos para un optimista bien informado como yo, 🙂 , pero es duro saber que nos toca esperar, y más duro es ver la desgana que se ve, hacia la política a los chicos que ahora tienen entre 15 y 19 años, la gente que supuestamente tiene que velar por nuestro futuro. Así que esperemos, y no desesperemos, pero vale, me siento extraño.

Un saludo.

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