Rápido, rápido

“Si tú escribes mil palabras, y Neil Gaiman escribe mil palabras, Gaiman ha escrito más que tú”

Bueno, aquí de vuelta, no es que tenga la intención de escribir mil palabras, y mucho menos que tenga la intención de escribir mejor que Gaiman, pero bueno, intentamos al menos no “KOMETER” faltas de ortografía. Y si al final no consigo llegar a las mil palabras pues al menos, habremos dejado cierta opinión.

Lo cierto es que me doy cuenta de que cada vez dejo este espacio más abandonado, y siempre hay una “excusa”, y esa señora suele ser “la prisa” y que “no tengo tiempo”, lo cierto es que nos hemos mal acostumbrado a vivir “rápido, rápido” vamos tan deprisa, que cuando alguien nos señala la belleza de la luna, apenas somos capaces de ver la punta del dedo (si, ya se que esto es prestado). Vivimos tan rápido, que incluso casi sin darnos cuenta, decimos “que rápido han crecido nuestros hijos”, y lo cierto es que no es que hayan crecido rápido, es que no nos paramos a verlos crecer, y claro, nos sorprenden, no somos capaces de darnos cuenta como, poco a poco, sin prisa, pero claro, sin pausa, van cumpliendo años, y queman etapas de su vida, sin que nosotros, por nuestra prisa, por nuestras ganas de hacer muchas cosas, de llegar a todos lados, nos demos cuenta, nos hemos puesto tantas metas, tanto por hacer, que como se suele decir “quien mucho abarca, poco aprieta” (si, ya se que en todos los cursos de estilo literario, dicen que no hay que abusar de los refranes, pero, a quien le importa).

Ya se que habrá quien piense que eso no es así, que todas las obligaciones que tiene “son importantes, que no puede olvidarse de eso”, pero párate a pensar un momento, si eso es verdad, si todas esas obligaciones que nos creamos para que nuestros hijos tengan de todo, son de verdad “necesarias”, porque quizás, perdamos de vista lo realmente importante, que son nuestros hijos, y que realmente lo que necesitan, en muchos casos, es que estemos con ellos y no pasar tiempo y tiempo en actividades extra. Porque, muchas veces, nos preocupamos tanto por los “conocimientos” de nuestros hijos, por el hecho de que “sepan muchas cosas” que olvidamos algo importante y es el hecho de que cada vez pasamos menos tiempo con nuestros hijos, que somos unos desconocidos para nuestros hijos y lo que es más grave, ellos son unos completos desconocidos para nosotros. Nos hemos preocupado de que sepan idiomas, informática, tenis, fútbol, baloncesto, o cualquier otra actividad, pero en realidad, nos hemos olvidado de que sepan quienes somos, y muchas veces de que sepan quienes son, tengo la impresión de que nuestros hijos, se definen únicamente por lo externo que tienen, y no por lo que son, ellos “tienen un móvil” que te da estatus, “tienen un portátil”, “tienen una videoconsola”… ellos tienen y tienen, pero no son, porque eso es lo difícil, eso es lo que no pueden hacer solos, no pensemos, ni por un instante, que como padres, no tenemos ninguna responsabilidad sobre lo que “son”, pero si sobre lo que “tienen”, porque no olvidéis ni por un instante que al final, lo que importa, y lo que les hará mejores personas no es lo que les ayudemos a que “TENGAN”, sino lo que les ayudemos a “SER”. Y que, tener muchas cosas, sólo es eso, un montón de cosas, pero hay algo que debéis tener en cuenta, al final, si sólo tienen cosas, terminas por no tener nada, porque si no eres nada más que lo que tienes, de verdad no eres nada.

Sólo un pequeño consejo desde aquí, si es que puedo permitirme esa frivolidad, “pasad más tiempo con vuestros hijos” ayudadles a “ser” y tened en cuenta que muchas veces, por no decir siempre, un consejo, una palabra o un simple abrazo, es más valioso que cualquier aparatito que les podáis dar.

Y si, no he escrito mil palabras, y seguro que Gaiman habría escrito más y mejor que yo, pero ahí queda eso.

Un saludo.